Post pandemia: el mundo en que viviremos y la absurda normalidad

Post pandemia: el mundo en que viviremos y la absurda normalidad

Tiempo de lectura: 3 minutos

El mundo ha cambiado. A partir de este momento, deberemos reestructurar una serie de conceptos que hasta ahora consideramos “normales”. ¿Qué llamaremos “normalidad” o ¨anormalidad” ? ¿Cuál será el nuevo escenario en nuestro mundo? ¿Tendrá cabida la ética? . Ya este tópico fue abordado en Abril 2020: En tiempos de coronavirus: ¿Quién vive y quién muere?

Cuarentenas, aislamientos, cambios en las fronteras, crisis vitales, decisiones eminentes… Circunstancias que nos hacen replantear conceptos hasta ahora establecidos como “normales y lógicos”.

Cuando se está superando la infectación viral, aparece un segunda oleada y se prevee tal vez una tercera. Metamorfosis diversas, convierten al virus en un enemigo implacable e impío. Un enemigo “invisible” que embosca, embiste, aniquila sin piedad y no hace diferencias. Irrumpe en nuestra vida, convierte miserias disimuladas y excelsitudes en nuevas verdades.

Realidad o irrealidad desconocidas, sacuden la totalidad de la humanidad entre dos extremos que siempre han existido: lo bueno y lo malo, lo sublime y lo servil. La pandemia desenmascara insuficiencias ocultas, problemas sociales contenidos, crisis económicas y hasta políticas que han obligado a los gobiernos a tomar decisiones a fin de establecer correctivos sobre el caos que estamos viviendo, convirtiéndose en una verdadera anomia vivencial.

¿Podremos regresar a nuestra “normalidad” anterior o deberemos construir una nueva “normalidad”? El SINDROME DE LA CABAÑA, es una expresión no reconocida como patología, pero que sin embargo se utiliza para expresar el miedo a salir de casa. Actualmente, 7 de cada 10 personas evitan salir; ha conducido a una verdadera agorafobia, ante el temor de una contaminación. “QUÉDATE EN CASA” se ha convertido en lema para unos, advertencias para otros y también amenaza so pena de … ¿Nos acostumbraremos al distanciamiento, a la soledad y al individualismo?.

Al final, las consecuencias del confinamiento varían no sólo en lo personal, sino en el colectivo. Retos y desafíos surgen para evidenciar las fortalezas y debilidades de individuos y naciones enteras. Medidas sanitarias, económicas y leyes apremiantes, irrumpen para permitir la supervivencia de los ciudadanos en el mejor de los casos, pero no todos han logrado su abordaje respetando los principios éticos de la sociedad. Pero…¿tendremos ética?. Justicia, solidaridad, equidad y reciprocidad, son conceptos que aparecen frente a la incertidumbre, un territorio complejo, difícil y atemorizante. Nos hemos enfrentado al dilema de la vida y la muerte. De una u otra forma, la muerte ha tocado a nuestras puertas y ha desgarrado nuestra manera de darle la cara. ¿Quiénes deben tomar las decisiones sobre quién vive y quién muere? ¿Quién podrá tener la oportunidad de los recursos necesarios para sobrevivir? ¿El más acaudalado o el más poderoso? ¿Quiénes son los prescindibles y los indispensables?

La pandemia ha generado un escenario inédito: el orbe acorralado, calles desiertas, países enteros militarizados y sus fronteras clausuradas, comunidades lacradas, economías destruídas, sociedades fracturadas, en fin, derrumbe de las bases que sostenían la sociedad y sus economías. Las grandes potencias reducidas a un equilibrio frágil y peligroso, donde se pudo evaluar la fortaleza o debilidad de sus dirigentes al enfrentar la tragedia.

Los héroes han cambiado de cara y la valoración de los otrora ídolos se torna efímera, como la vida misma.

¿Cómo se reconstruirá el orbe? ¿Se logrará mantener la globalización? ¿La economía como la hemos percibido? ¿Surgirá un nuevo Estado controlador en aras de la salud? La brecha de países pobres y ricos se evidenció dolorosamente durante el enfrentamiento al virus.¿Aumentará?

Vivimos la incertidumbre, se ha adentrado en nuestas vidas y en el campo moral, en la medida que podamos tener autonomía para elegir. Entonces ¿Sobrevivirá la ética? Hoy más que nunca la necesitamos para tratar de construir un futuro sostenible, requerido por las nuevas generaciones.

Entramos a la llamada “cultura de riesgo”, donde las diversas interrogantes nos arropan. La ética, queramos o no, representa nuestra manera de vivir, de tomar decisiones y muchas serán trascendentales . Ya no prevalecerá tanto la ética del deber o de las consecuencias, sino la ética de las necesidades enfocada al futuro. Es decir, la ética utilitarista. ¿Continuaremos con inequidad y con las injusticias o… ?. ¿ Alcanzaremos a tomar conciencia de la fortaleza que representa para la humanidad la equidad, la justicia y la solidaridad? La pandemia nos ha dado la oportunidad de reivindicarnos como especie. ¿Habremos aprendido la lección?

REFERENCIAS

Elizabeth Zapata Abril 2020. En Tiempos de Coronavirus: ? quién vive y quién muere? Y colocar el link

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